Pedaleando para cambiar vidas
Graduado de Administración de Empresas, convirtió su pasión por el ciclismo en una causa social que hoy transforma la vida de niños con enfermedades ortopédicas.
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
Andrés Moreno, graduado en 2014 del programa de Administración de Empresas, ha demostrado que el conocimiento, cuando se une a la vocación social, puede transformar realidades. A sus 35 años, este joven administra sueños, esperanza y solidaridad desde la bicicleta.
Amante del deporte desde siempre, Andrés encontró en el ciclismo no solo un estilo de vida, sino una herramienta para servir. Aunque se formó como administrador, decidió ejercer su profesión de una manera distinta, gestionando proyectos sociales que impactan directamente a comunidades vulnerables. Hace dos años fundó la Fundación Andrés Rompepiernas, aunque su labor social inició en 2018. A través de retos extremos de ciclismo de ultradistancia y ultrarresistencia, Andrés recauda fondos para apoyar cirugías ortopédicas de niños con afecciones en cadera, pies, rodillas, manos y tobillos.
La idea nació cuando enfrentó uno de los desafíos más exigentes del ciclismo, el Everesting, que consiste en acumular en una sola jornada los 8.848 metros de desnivel del Monte Everest, pedaleando entre 20 y 24 horas sin descanso. “Entendí que esfuerzos tan grandes debían tener un propósito más allá del ego personal”, afirma. Desde entonces, cada reto se convirtió en una oportunidad para ayudar. Inicialmente recolectaba fondos para mercados, medicamentos y regalos; hoy, su principal misión es lograr recursos para cirugías que cambian la vida de niños y sus familias. “Yo pedaleo por quienes no pueden hacerlo”, resume con convicción.
Andrés reconoce que su paso por la Universidad de Cundinamarca fue fundamental en su formación integral. “La Universidad no solo me formó como profesional, también como persona. Me enseñó a luchar, a valorar las oportunidades y a actuar con coherencia y valores en cualquier escenario de la vida”, asegura.
Además, destaca con orgullo el crecimiento de la Extensión Chía y el acceso gratuito a la educación superior, “Ver hoy la Universidad consolidada y brindando oportunidades a tantos jóvenes es motivo de orgullo. Mi hermano también es graduado, inspirado en ese ejemplo”.
Hoy, Andrés sueña en grande. Tras completar retos como recorrer mil kilómetros en menos de 72 horas, su próximo objetivo es intentar un récord Guinness, siempre con un propósito social. “Cada reto es más exigente que el anterior, pero el objetivo es el mismo: sembrar semillas y cambiar vidas”.
La historia de Andrés Moreno es testimonio de cómo la educación, los valores y la pasión pueden unirse para construir un impacto social real, reafirmando el compromiso de la UCundinamarca con la formación de profesionales que transforman su entorno.
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