Experiencia docente en época de covid-19

Experiencia docente en época de covid-19

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El profesor Fredy Augusto Duque Duque del programa de Ingeniería Ambiental extensión Facatativá, quien dicta las asignaturas de Ecosistemas Estratégicos Colombianos, Restauración, Ética, Bioindicación, Educación Ambiental, nos cuenta como ha sido su experiencia de experiencia de aprendizaje y enseñanza online en época de covid-19.

Aquí comienza el relato de una positiva experiencia:

En estas clases virtuales, como docentes hemos tenido un gran apoyo por parte de las directivas de la Universidad, sin embargo, me duele decirlo, pero siento que algunos estudiantes, no todos, ven al docente como una máquina que se puede programar para la presencialidad o la virtualidad, como la impuesta a causa de la emergencia sanitaria. He intentado colocarme en el medio, entendiendo tanto mis propias dinámicas y falencias en este nuevo tipo de enseñanza, como entendiendo al estudiantado, sin caer en falsas premisas ni expectativas, es decir hay que estar en contexto. No es posible que presentemos en nuestras clases un mundo ideal, cuando ni siquiera sabemos a dónde nos va a llevar esta crisis que estamos viviendo.

A partir de lo anterior, puedo decir que con estas clases virtuales he tenido la oportunidad de entender que las herramientas virtuales no suplen al docente, por el contrario, deben verse como complementarios en el ejercicio académico. Para potencializar aún más las clases es necesario aprender a usar todos los accesorios que están inmersos en las herramientas virtuales, con esto podría tener una mayor atención de los estudiantes. Es una experiencia, seguro muchos estarán de acuerdo, que nunca pensamos que nos iba a llegar, pero es momento de mirar en retrospectiva que he realizado y como lo puedo mejorar.

Mi experiencia ha sido algo curiosa, siempre “satanicé” las herramientas de comunicación virtual, he considerado que la presencialidad se ha venido perdiendo con el avance en la virtualización, cada día se erosionan las relaciones personales y se “deshumanizan” las instituciones públicas, que es en el sector donde he trabajado los últimos años. Si bien la virtualidad permite que se mecanicen procesos, con gran eficiencia en algunos casos, no se puede dejar a un lado la interlocución, no se puede olvidar el trato amable y los procesos de comunicación asertiva, emisor y receptor.

Un gran termómetro en la educación son sus estudiantes, pues ellos son el reflejo de los aciertos y desaciertos de cada una de las instituciones. Me atrevo a afirmar que todos y todas han respondido de forma positiva y contundente a este desafío, en la medida que han entendido que no es opción detener el proceso intelectual, sino que son conscientes de la responsabilidad que les asiste al estar matriculados en una universidad pública. Ante esto veo situaciones donde me exigen más como docente, se dedican más a sus labores, lo cual ha llevado a que tengan una visión más holística de su entorno. Estaban reacios y algo cautelosos recién comenzamos a vivir estos cambios, no era para menos, todos estábamos viendo como el mundo que conocemos nos cambió para siempre. Para mí son valientes al dar ese voto de confianza a sus docentes, al estar de acuerdo en la continuación del semestre, debemos estar a la altura nosotros los docentes para no decepcionarlos.

Los estudiantes siempre han tenido una actitud de cambiar el mundo, una gran curiosidad de dar respuesta a las problemáticas presentes, en mi opinión el gran salto que han dado es que lograron comprender y asimilar que una de esas problemáticas de las que tanto les hemos teorizado y planteado de forma hipotética en las aulas de clase se ha vuelto realidad. Son más conscientes, no digo que no lo fueran antes, pero han ganado un mayor grado de conciencia en torno al gasto en sus hogares, es decir comienzan a entender que perder el tiempo es perjudicial para su proyecto de vida y la economía familiar, consideran que lo mejor en estas crisis es aprovechar el estudio, pues no pueden esperar de forma indefinida a que retorne esa normalidad.

De esta experiencia resalto varias cosas, tales como:

-la capacidad que tenemos como especie para adaptarnos a las nuevas situaciones y el gran apoyo que hemos tenido los docentes desde las directivas de la Universidad.

-Esta experiencia nos demostró que tenemos unas herramientas virtuales que nos van a permitir llegar a más estudiantes.

-El gran reto que tenemos desde la academia es demostrar, a partir de esta experiencia, la necesidad de conectar todas las regiones de Cundinamarca.

-Es misión de los Ministerios de Educación y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones fortalecer la conectividad de internet en los municipios y veredas donde se encuentra la Universidad.

Un claro ejemplo de aprender y saber aprovechar los recursos tecnológicos, lo hemos visto durante la cuarentena decretada por el Gobierno como respuesta a la emergencia sanitaria causada por el coronavirus, puesto que teníamos las herramientas tecnológicas, las cuales, sin entrar a enumerar las múltiples dificultades existentes, permitieron continuar con las clases.

Si extrapolamos esto a nuestro quehacer docente, considero que el rol que asumimos es el de guiar al estudiante en ese océano de información, enseñándole a reconocer fuentes confiables de información y por supuesto evitando que caiga en la trampa de la información no verificada o incompleta. A partir de esto, el profesional podrá realizar búsquedas exhaustivas y aplicarlas para proponer soluciones a problemáticas a nivel local o regional que previamente ha identificado. El profesional puede ser un generador de cambios de mentalidad en su comunidad, lo cual brindaría una mejor calidad de vida.

Es importante estar constantemente reinventándose y adaptándose para los cambios que el mundo nos impone día a día, porque es la única respuesta que tenemos frente al contexto cambiante en el que vivimos. Considero que no hay sistemas inmóviles, por el contrario, el continuo devenir de nuestra sociedad nos obliga a esto. Hay que admitir que algo que casi no cambiaba era la presencialidad de las clases, seguramente porque son modelos que se ha comprobado que funcionan. Desafortunadamente nos tocó cambiar esta presencialidad por la virtualidad, un gran acierto de eso no cabe la menor duda, pero que nos puso a prueba a todos los docentes, pues en muchos casos, aunque usamos herramientas virtuales, aún hay se les puede sacar mayor provecho.

Si bien una pandemia es algo muy complicado, tal cual como lo estamos viviendo, nos hizo caer en cuenta que como sociedad somos muy frágiles, y en ese sentido nos generó conciencia sobre los cambios que estamos provocando en el ambiente. Considero que el gran reto que se nos viene como sociedad es terminar de entender que estamos inmersos en este gran ecosistema, por lo cual, cualquier afectación que le provoquemos tarde o temprano nos va a afectar. En términos generales, vemos la problemática ambiental que atraviesa nuestro país, generada entre otros factores por la pérdida de ecosistemas, la deforestación, la invasión de especies introducidas, la contaminación de nuestros ríos.

El sector ambiental tiene una gran responsabilidad, pese a toda la normatividad, donde somos ejemplo para otros países, nos quedamos cortos a la hora de aplicarla y de hacerla valer. Además, vemos desde el área de Educación Ambiental que hoy estas cátedras no están impactando a la comunidad de la forma como se plantearon inicialmente, discursos tan elocuentes de ambientalistas como Thomas van der Hammen, Julio Carrizosa, Manuel Rodríguez, Gustavo Wilches Chaux, Augusto Ángel Maya, se han perdido en los pasillos y aulas. El ambientalismo se volvió “cortoplacista”, se dedicó a celebrar el día del árbol, el día del agua, el día de la tierra, pero la problemática de fondo continua, y es la degradación continua y en aumento del medio ambiente.

El rol que deben asumir nuestros estudiantes y egresados es el de asumir el reto que evidenciamos desde el sector ambiental, es necesario realizar seguimiento a los proyectos de Educación Ambiental, parece que hay una falta de articulación entre el contexto territorial que viven las comunidades y lo aplicado en colegios y universidades. La Universidad, desde el punto de vista académico, es la llamada a registrar y evidenciar todas las experiencias realizadas por la ciudadanía en relación con el cuidado de la naturaleza, es la que debe reflexionar como estas acciones nacen de la ciudadanía y como logran impactar a largo plazo el medio ambiente.

La institución no tiene todas las respuestas, pero el ejercicio académico es muy importante para generar nuevas formas de pensamiento y entender por qué el cuidado de la naturaleza, como discurso, no ha generado un cambio de mentalidad en la sociedad; es necesario repensar la forma como estamos llevando ese mensaje de conservación y preservación del medio ambiente.

Un consejo que les doy a todos los estudiantes es que no dejen de estudiar, dejar de hacerlo no debe ser opción, algunos de los casos de deserción estudiantil, se dan porque el estudiante se autoengaña al pensar que el estudio lo puede dejar para después. Sé que estamos en un momento muy difícil, pero le digo a los estudiantes que tengan la seguridad que los docentes estamos respondiendo con altura este nuevo desafío, la Universidad se ha repensado en su filosofía, lo cual nos ha llevado a ver con una mirada diferente el proceso de formación profesional. Adicional a lo anterior, la Universidad ofrece varias opciones de programas socioeconómicos para los estudiantes que así lo requieran. El mensaje es claro, el proceso intelectual debe continuar, porque el compromiso es con ustedes mismos y con la sociedad.

A todos mis compañeros les digo que son los héroes de la jornada -claro después de médicos, enfermeras y el personal de salud, quienes tienen toda mi admiración y respeto-, pero a los docentes les digo que la Universidad siguió funcionando gracias a esa rápida respuesta, a esa capacidad que tienen producto de su formación y al gran amor e interés que muestran por su profesión. Creo que se vuelve a dar y entender la importancia del rol del profesor en la sociedad; es un agente de cambio, un agente de reflexión, responsable no sólo de enseñar sino de formar los futuros profesionales.

Todos hemos tenido eventualidades, dificultad en el acceso al internet, micrófonos que no funcionan, un discurso muchas veces sin respuesta, estudiantes con problemas, entre otras. Termino acudiendo al bálsamo que siempre será una buena frase de Freire, “enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervenir en el mundo”. Es decir, nos ganamos el sueldo bien ganado (risas).

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