Formar en tiempos de crisis, un desafío al que invita el MEDIT

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Víctor Hugo Londoño Aguirre
Andrés David Nieto Buitrago

Escuela de Formación y Aprendizaje Docente —EFAD—

En las circunstancias más adversas, se tiende a vivificar un dilema que es transversal al quehacer de los profesores, ¿cómo orientar en tiempos adversos?, ¿cómo no perder el norte y los objetivos de la educación misma?, aun cuando convivimos en una sociedad con realidades sumamente particulares, complejas y con preocupaciones individuales. La crisis pretende obligarnos a elegir, es como si el profesor “pidiese permiso para ser fiel o traidor a sus costumbres” (Derrida, 2002, p. 9). Sin embargo, la premura del cambio no nos tiene que arrastrar a un escenario caótico, ni polarizado en el que solo se vislumbran dos vías de acción; por el contrario, las contingencias siempre serán una oportunidad para repensar el cómo de la práctica, una invitación a innovar en las relaciones humanas y, sobre todo, transformar la dinámica del aprendizaje. Hace un par de meses el mundo cambió, las formas esenciales se han modificado de manera intempestiva, pero no por ello el ser humano ha de invertir su sistema de valores; así, el hoy es un momento de la historia que exige fortalecer todas las habilidades, pues es imperativo el hacerse de nuevo cada día, pues somos sujetos de la acción. En palabras de Muñoz (2018) un sujeto libre es el único que se autorregula, autoadministra y autocontrola para lograr una mejora constante y permanente de sí mismo; donde su comportamiento influye en el desarrollo de la sociedad, en el ejercicio de la democracia, en la preservación de la convivencia pacífica, sobreponiéndose al consumismo y a la falta de identidad que conduce al caos y a la anulación a pesar de las dificultades.

La educación ha enfrentado sus propios retos a lo largo de la historia, desafíos teóricos, metodológicos, y hasta ideológicos —fenómeno que H. Arent estudió con rigurosidad—, y no es una duda que nos invade la incertidumbre en este nuevo reto que se ha erigido, pues “[la] crisis general que se ha abatido por todo el mundo moderno y en casi todas las esferas de la vida se manifiesta de un modo diverso en cada país, afectando a campos diferentes y revistiendo diferentes formas” (Arent, 1993, p. 38). Como también es verídico que en la década de los cincuentas la reflexiones sobre la educación, su crisis en Europa y en América, y el cómo repensar las prácticas de aprendizaje hayan sido suscitadas por lo bélico de la humanidad, la posguerra y la deuda moral que se tenía el mundo a sí mismo; sin embargo, la crisis que hoy nos interpela es biológica, en el sentido más estricto de la palabra, ha escalado y penetrado las diferentes esferas de la cotidianidad, haciendo de nuestra bios una deconstrucción-reconstrucción. La universidad no es —ni lo ha sido a través de la historia— una institución ajena a las coyunturas o azares que deparan cambios, por el contrario, la universidad se ha reinventado y ha negociado con la historia de ser necesario, sin perder la esencia ni el objetivo primero: formar; tal motivo hace pertinente afirmar que es responsabilidad de la universidad, como lo declara el MEDIT, consolidarse como una organización social del conocimiento y del aprendizaje, permitiendo que quienes participan de ella, sepan afrontar las crisis, los cambios y mediar con el entorno las formas de llevar a cabo dicho propósito.

La Universidad de Cundinamarca, al igual que otras instituciones educativas del país y el mundo, entró en un periodo de contingencia en marzo de 2020, el desplazamiento de los espacios educativos presenciales a las plataformas digitales, fue una medida para salvaguardar la integridad sanitaria de la comunidad universitaria en su totalidad, de estudiantes, profesores, administrativos y personal en general; las medidas que se toman por principio de cuidado, no son arbitrarias, por consiguiente,  fuerzan a la Universidad a modificar las prácticas educativas  en función del bienestar, del cuidado,  de la salud y de la vida, potenciando nuestra actitud transformadora y creativa.

Ahora pues, el desafío de la Universidad de Cundinamarca en medio de la crisis, es una oportunidad para reivindicar lo declarado en el Modelo Educativo Digital Transmoderno, de tal modo que los espacios virtuales se hacen necesarios y se convierten en medios robustos para aprender; así, lo virtual en educación se entiende como:

[…] un proceso formativo, de naturaleza intencional o no intencional, orientado a la adquisición de una serie de competencias y destrezas en un contexto social, que se desarrolla en un ecosistema tecnológico en el que interactúan diferentes perfiles de usuarios que comparten contenidos, actividades y experiencias y que, en situaciones de aprendizaje formal, debe ser tutelado por actores docentes cuya actividad contribuya a garantizar la calidad de todos los factores involucrados. (García-Peñalvo, 2015, p. 6. Énfasis añadido)

            La implementación de las mediaciones tecnológicas para el aprendizaje, ha demandado esfuerzos conjuntos, unión y fortaleza mutua, la UCundinamarca está dado respuesta oportuna a estas necesidades, garantizando que se apropie y vivencie el Modelo Educativo Digital Transmoderno —MEDIT—, pues lo digital es un pilar de la Universidad, un objetivo y un logro. El hoy es una oportunidad en donde confluye lo transdigital como herramienta, lo transhumano en cada sujeto que hace posible este momento de educación no presencial y lo translocal en cada lugar donde la Universidad llega en esta coyuntura.

Lo digital engloba todo un momento histórico hoy en el mundo, lo cual implica otra manera de entenderlo, ser y hacer; por lo tanto, no se reduce a una mera concepción asociada a la virtualidad y a la tecnología, sino que se reconoce en su impacto en las formas de conocer de los sujetos. (Muñoz, 2019, p. 3)

            El MEDIT propone una formación para la vida y el ser, por lo cual es un objetivo continuo el unificar esfuerzos, orientando los ejercicios profesorales y las formas en las que se entiende el aprendizaje multidimensional, es decir, como un aprender constante y multidireccional. En las dinámicas de la educación transmoderna se procura que los actores del ejercicio de aprendizaje sean múltiples, enriquecer el capital cultural no discrimina edades o roles educativos que se pensaban tradicionalistas, el aprender del otro es un gesto ávido del saber mismo, reconocer que aprendemos no solo del profesor, sino de un estudiante, de un compañero, de un amigo, reivindicando la actitud transmoderna como acción permanente. De modo que: “El rol protagónico del docente y pasivo del estudiante, cede ante la necesidad de reconocer en ambos un papel activo, en una comunidad de aprendizaje colaborativa y cocreativa” (Muñoz, 2019, p. 5).

            En marzo de 2020, la UCundinamarca en medio de la contingencia, se implementó un plan basado en las actividades académicas no presenciales —Tu Experiencia de Aprendizaje Online—, el cual ha abanderado la orientación y sistematización de las prácticas educativas, la apropiación del MEDIT y la estricta digitalización de los espacios de aprendizaje. Como característica principal de la contingencia se encuentra lo inesperado, lo esporádico, y en este caso la transición a tu Experiencia de Aprendizaje Online ha requerido de actualizaciones y procesos administrativos por parte de estudiantes y docentes que quizá eran postergadas por lo —hasta hace poco— cotidiano. Solicitudes de ingreso al correo institucional y a diferentes herramientas tecnológicas de la Universidad; orientaciones sobre el uso de las mismas para el aprendizaje; y, reuniones académicas de alcance masivo en formato digital han sido el reconocimiento y el apoyo institucional que la Universidad ha brindado a la comunidad educativa en tiempos de crisis.

La Universidad de Cundinamarca, constituyó de manera activa la mesa de ayuda UCundinamarca, un recurso dinámico que se empleó para la atención y orientación a estudiantes y docentes en búsqueda de soluciones rápidas referente a lo digital, integrado y apoyado por diferentes dependencias como la Oficina de Educación Virtual y a Distancia, Servicios Tecnológicos, Unidad Apoyo Académico, Oficina de Desarrollo Académico y la Dirección de interacción Social Universitaria.  

Es de saberse que las habilidades digitales de profesores y estudiantes debieron fortalecerse bajo estas nuevas condiciones que la pandemia (COVID-19) nos ha llevado a adoptar, de modo que las clases no presenciales han sido mediadas por la herramienta digital, a través de plataformas dedicadas exclusivamente a cumplir las necesidades y expectativas de quienes hacemos de la educación una vocación. En este escenario para el fortalecimiento y actualización de dinámicas digitales, específicamente sobre el entorno Microsoft Teams, se orientó a más de 800 profesores en jornadas online continuas, robusteciendo la mesa de ayuda y ampliando los canales de atención convencionales y de manera personalizada.

Entonces, si nos preguntamos ¿cómo formar en tiempos de crisis?, la respuesta se dirige a las prácticas en sí mismas de la Universidad, al nivel de respuesta institucional frente a una contingencia, al sentido de responsabilidad que ostenta cada miembro de la comunidad universitaria y al modelo del que se ha venido nutriendo el quehacer educativo en la Universidad de Cundinamarca, el MEDIT, que en palabras de Muñoz (2019) apuesta por la formación del sujeto, asegurando que cada acto realizado, sea mejorado para la vida, la persona, la sociedad, la civilidad, la democracia, la naturaleza,  la libertad, a pesar de todas las circunstancias adversas, que serán siempre una posibilidad y oportunidad.

    

Bibliografía

Arendt, H., Romero, J. M. (Trad), & Bayón Cerdán, J. (Trad). (1993). La crisis de la educación. Madrid, España.  En: Revista Cuaderno Gris. N.º 7, pp. 38 – 53.

Derrida, J. 2002. La universidad sin condición. Madrid: Editorial Trotta S. A.

García-Peñalvo, F. (2015). Espirales de conocimiento, espirales de reconocimiento, espirales de amistad. Education In The Knowledge Society (EKS), 16(1), pp. 6-12. DOI: 10.14201/eks2015161512.

Mill, J., S. (2014). El utilitarismo. Un sistema de la lógica (Traducción Guisán, E.). Madrid, España: Alianza Editorial.

Muñoz, A. (2019). Modelo Educativo Digital Transmoderno MEDIT. Fusagasugá, Colombia: Universidad de Cundinamarca.

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